Loving stars

A estrea inminente da película Loving Vincent e este gif cautivador fixéronme lembrar un estupendo artigo do astrónomo John C. Barentine que traducira a galego hai un ano para a Agrupación Astronómica Ío. No texto, un dos ceos nocturnos de van Gogh, entre outras pezas de arte occidental, serve para dar conta de algo que antes era moi común nas nosas cidades e hoxe vai en fugaz retroceso. Curiosamente, este gif-teaser exprésao sen querelo.

 

Benvidas a unha pequena mostra de arte pictórica e representación de fenómenos celestes. E a unha reflexión necesaria sobre a noite, a Noite con maiúsculas, o moito que lle debemos e os riscos de perdela. Aquí podes ler o artigo orixinal, tal e como foi publicado na web da  IDA: International Dark Sky Association en agosto de 2016.

7 obras de arte inspiradas por el cielo nocturno

Artículo del dr. John Barentine, traducido a español y gallego por
Estíbaliz Espinosa

StarryNight

«La noche estrellada», de Vincent van Gogh, es el ejemplo clásico de cómo un cielo nocturno oscuro inspira la creatividad

Hasta no hace mucho, y durante toda la historia de la humanidad, nuestros antepasados experimentaban un cielo cuajado de astros: una noche estrellada inspiradora de ciencia, religión, filosofía, literatura y arte. Lamentablemente, nunca conoceremos las grandes obras de arte que hemos perdido a causa de la contaminación lumínica.

Disfrutad de estas hermosas obras de arte inspiradas por firmamentos estrellados y tomad nota de cómo ayudar a inspirar a futuras generaciones para que inventen, creen y sueñen.

Artista desconocido, principios del s. XV

 

  1. Paisaje con clérigos estudiando astronomía y geometría y mostrando esferas armilares, brújulas…

En tanto que Europa iba saliendo de la «edad oscura» y el Renacimiento alumbraba la innovación en ciencia, tecnología y arte, los hombres y mujeres educados comenzaron a observar el cielo nocturno a través de ojos menos temerosos.
Durante este período, la civilización occidental avanzó significativamente en su comprensión del mundo natural. El cielo nocturno del Renacimiento era límpido y se hallaba libre de la influencia posterior de la luz eléctrica, varios siglos posterior.
¿Pueden los cielos iluminados de las ciudades de hoy inspirar a la gente a hacerse las grandes preguntas de mentes como la de Copérnico, Kepler, Galileo y Newton?

Lieve Verschuier, 1680, Óleo sobre lienzo

 

  1. El gran cometa de 1680 sobre Rotterdam

Dos siglos después del Renacimiento, una Era de Iluminación dio comienzo en Europa. Guiada por intelectuales, y enfatizando razón e individualismo por encima de la tradición, la Ilustración vio crecer a pasos de gigante el influjo de la ciencia y la exploración.

El cielo nocturno siguió inspirando asombro, pero incorporó también una saludable dosis de investigación y escepticismo. Aquí, el pintor holandés Verschuier representa una multitud en Rotterdam contemplando el cometa Kirch, uno especialmente brillante que apareció cerca del Sol en diciembre de 1680. Esas gentes se asombran con el firmamento, sí, pero no parecen temerlo en absoluto.

Una panorámica semejante del Rotterdam actual mostraría un cielo no menos naranja, debido al halo procedente de la contaminación lumínica. ¿Acudirían los habitantes de la Rotterdam de hoy a contemplar una vista así?

Artista descoñecido (atribuído a Philipp Florinus von Pfalz- Sulzbach), 1705.

Artista desconocido (atribuido a Philipp Florinus von Pfalz- Sulzbach), 1705

 

  1. Astronomía  

A comienzos del siglo XVII, los astrónomos orientaron por vez primera los telescopios hacia los prístinos cielos nocturnos de Europa, haciendo observaciones de fenómenos celestes nunca antes vistos. Su trabajo literalmente removió cielo y tierra, poniendo fin a las viejas ideas que situaban la Tierra en el centro de un universo inmóvil.

Sin el obstáculo de la contaminación de luz, los científicos del momento podían realizar investigación astronómica con relativa facilidad, incluso desde las capitales más pobladas de Europa. A los astrónomos y astrónomas modernas no les queda otra opción que viajar lejos de la civilización –el espacio exterior incluido– para tener acceso a panorámicas nocturnas como las de entonces.

Frederic Edwin Church, 1860 (Imaxe cortesía de Judith Filenbaum Hernstadt).

Frederic Edwin Church, 1860 (Imagen cortesía de Judith Filenbaum Hernstadt)

 

4. El meteoro de 1860 

El fenómeno del cielo nocturno se convirtió en tema recurrente para artistas bien entrado el siglo XIX, en algunas ocasiones inspirados por eventos históricos contemporáneos. En la tarde del 20 de julio de 1860 un meteoro se fragmentó mientras rasgaba la atmósfera de la Tierra, provocando un «desfile meteórico» que inspiró este cuadro y el poema «Año de meteoros» (1859-60), del gran poeta norteamericano Walt Whitman. 

Quizá Whitman observó este meteoro de 1860 en Nueva York o muy cerca. Hoy día, tan sólo los fenómenos más brillantes del firmamento pueden verse bajo los cielos contaminados de luz de NYC. Entre el brillo de sus desfiladeros de cemento, acero y cristal, ¿se molestarían los habitantes de la Nueva York actual en pararse a mirar otro bólido radiante?

 

Vincent van Gogh, 1888.

Vincent van Gogh, 1888

 

  1. Noche estrellada sobre el Ródano

 El cielo estrellado fue un tema predilecto de Vincent van Gogh, quizá el más célebre de los pintores impresionistas de finales del siglo XIX. Su admiradísimo lienzo «La noche estrellada» (1889) se ha vuelto tan recurrente en la cultura pop que a veces eclipsa otros trabajos de van Gogh igualmente fascinantes en los que aparece un firmamento nocturno, como es el caso de «Noche estrellada sobre el Ródano», reproducido aquí.

Sus lienzos de paisajes nocturnos enfatizan impresiones cromáticas de la noche celeste y de la iluminación artificial exterior, una novedad en su época. ¿Qué paleta de colores escogería van Gogh para representar hoy el cielo con contaminación lumínica sobre el Ródano?

Edvard Munch, 1893.

Edvard Munch, 1893

 

  1. La noche estrellada

Con el siglo XIX llegando a su fin, un cada vez mayor número de artistas rechazaba el realismo renacentista e ilustrado a favor de estilos pictóricos más expresivos. El color, la tonalidad y el estado de ánimo se valoraban más que las representaciones literales de personas o lugares reales (o imaginados).

En «La noche estrellada» Edvard Munch, conocido por su clásico sobre la angustia, «El grito» (1893), descarta las calidades más pintorescas de la noche a cambio de las emociones que ésta suscita en él.

Compara «La noche estrellada» de Munch con la panorámica nocturna del río Ródano (arriba), pintada apenas cinco años antes. Munch prefiere la oscuridad, en tanto que van Gogh plasma los reflejos de las incipientes luces artificiales urbanas. ¿Hasta dónde tendría que viajar hoy Munch para pintar cielos muy oscuros?

Georgia O’Keeffe, 1917.

Georgia O’Keeffe, 1917

 

  1. Noche a la luz de las estrellas

El Oeste norteamericano ha inspirado a varias generaciones de artistas por su carácter salvaje y virgen. A Georgia O’Keefe le encandiló el atractivo del Oeste. Si bien sus paisajes de Nuevo Mexico le otorgaron más fama, los trabajos tempranos de O’Keefe muestran intentos de capturar el espacio y la grandeza de los cristalinos cielos nocturnos del Oeste.

O’Keefe no encontraba estrellas así en la ciudad de Nueva York. Tenía que ir en su búsqueda acercándose a la naturaleza en el salvaje Oeste.

El futuro de la noche está amenazado

Eso de estar bajo un firmamento estelar no arruinado por halos de luz artificial antes era una experiencia común. Jóvenes y mayores, ricas y pobres por igual, en todos los rincones del mundo se compartía la fascinación y el asombro por los cielos nocturnos. Sin embargo, el futuro de la noche está amenazado. Mientras perdemos buena parte de nuestra experiencia compartida a favor de un progreso incesante, ¿cómo se van a inspirar en la noche los futuros artistas, inventoras y creadoras?

Puedes ayudar a la inspiración de las generaciones venideras

Por fortuna, la contaminación lumínica se puede revertir fácilmente. Puedes colaborar de manera real e inmediata si…

  • Instalas luces solamente cuando y donde sean precisas
  • Te aseguras de tu iluminación va protegida por encima, de modo que alumbre sólo hacia abajo (y no hacia arriba)
  • Haces uso de dispositivos de ahorro energético como temporizadores, reguladores de intensidad luminosa y detectores de movimiento
  • Explicas a amigos y vecinos la importancia de una buena iluminación para nuestra salud, economía y medio ambiente
  • Te unes como miembro a la lucha de la International Dark-Sky Association contra la contaminación lumínica

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